(XXXIV) Gacetilla Taurina: La Realeza en los Toros.(1/2)

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El encuentro lo protagonizaron Manuel Domínguez (Desperdicios), a la sazón famosísimo diestro, y José Carmona Luque (El Panadero), que alternaron en la Plaza de Toros de Saint-Spirit (Bayona, Francia), el lunes día (22-09-1856), llevando en sus cuadrillas a los picadores José Muñoz, Pedro Romero (el Habanero), Juan Martín García (el Pelón), Antonio Calderón y José Barrera Trigo, una “delantera de ataque mejor que la del “Barza.” De banderilleros nada se dice. Fue la segunda jornada mucho más notable. Las cuadrillas tuvieron el honor de ser recibidas en Villa Eugenia, por el Emperador y la Emperatriz, que las acogieron con todo agrado. A los miembros de la cuadrilla de Manuel Domínguez les entregaron un alfiler con una esmeralda rodeada de diamantes destinado al espada, que guardaba aún cama por la herida. El Panadero recibió otro alfiler en el que figuraba un globo rodeado de dos serpientes en diamante. Cada uno de los restantes toreros fue gratificado con la cantidad de 1.000 reales. Y, muy amable, la Emperatriz les presentó al Príncipe Imperial, que entró en la sala en brazos de su nodriza. Los toros de casta navarra, fueron de don Nazario Carriquirri, que resultaron más fieros que los de la víspera; las cuadrillas tuvieron que esforzarse mucho para lidiarlos y la emoción llegó al máximo cuando el tercero de la tarde enganchó a Domínguez y le hirió en la parte superior del muslo. Veámos lo que escribió Gautier: «Pasaremos a la ligera las proezas de Borracho y de Gavilán, que se comportaron bastante bien, para ocuparnos de Capitán, un toro tuerto, muy adusto y muy peligroso, que fue picado hasta diez veces, y que había conservado todo su vigor después de tanto castigo. Los toreros estaban en guardia, temiendo cualquier percance, y Domínguez había ya propinado a la terrible bestia una estocada a volapié, cuando en una rápida acometida le enganchó por la ingle, teniéndolo suspendido algunos segundos que parecieron siglos. Chulos y banderilleros se precipitaron sobre el animal, tirándole de la cola, cogiéndolo por el cuerno que había dejado libre, con el riesgo de ser también ensartados, y libraron así a su jefe de esta terrible situación. Una tremenda angustia oprimió todos los corazones, pero el hombre, a quien se creía muerto, se levantó con un movimiento de soberbia valentía, volvió a coger su espada y, en contra de la opinión de espectadores, que de todas partes le gritaban que se retirase, marchó intrépidamente contra el monstruo, al que mató, después de algunos pases, de una magnífica estocada. Cuando la bestia hubo rodado a sus pies, Domínguez se retiró a paso lento, porque la herida de su muslo debía comenzar a hacerle sufrir, envolviéndose en su muleta como un emperador romano en su púrpura, con un incomparable aire de

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ZALDÍVAR ORTEGA (Juan José.). Doctor en Medicina Veterinaria y Zootecnia por la Universidad de Córdoba. Nació en la ciudad de Puerto Real (Cádiz), el (20-08-1933)

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