XXXII) Gacetilla Taurina: Faenas dignas de recordarse… de «valientes de verdad.» (2/2)

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Aprovecho la oportunidad que brinda el espacio restante para recordar, ya que con «miuras andamos», la reseña de uncorrida de toros de D. Eduardo II Miura Fernández, celebrada la tarde del domingo (27-03-1958) en la Plaza Real de El Puerto de Santa María, bajo un cielo azul y soleado, porque además de las grandes faneas que realizaron Rafael Ortega Domínguez (el As de Espadas) y Luis Miguel Dominguín, fue doblemente interesante, porque la esperada miurada ya protagonizó la tarde anterior un hecho que acentuó aún más el atractivo del festejo y que vivimos con toda intensidad (1, véase a pie de la siguiente página). Y es que durante el desencajonamiento uno de los astados, llamado Velonero, se emplazó en el centro del redondel, mirando hacia cuanto se movía, pero sin perder de vista al camión donde estaban sus compañeros, ya que sobre él estaban dos hombres, preparados para dar salida a otro ejemplar. Esa fue la causa, más el ruido que hacían sus compañeros, que en dos ocasiones el toro se fuese hacia el camión y cornease sobre las ruedas.

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Como una y otra vez, sin resultado alguno, volviera a situarse en el centro del redondel, no haciendo caso alguno a los cabestros, por lo que habiendo pasado más de media hora, alguien, aun a sabiendas del peligro que ello representaba y porque no se podía hacer otra cosa, autorizó que saliese otro miureño, llamado Espejito II, de pelo colorado, ojo de perdiz, al que Rafael Ortega le cortó al día siguiente las orejas. Cuando el «ojo de perdiz» vio a Velonero, en menos que canta un gallo, se lanzaron a toda velocidad el uno contra el otro y del tremendo encontronazo con sus testuces, que se pudo escuchar por todos los presentes, ambos saltaron al aire como si fuesen de juguete, para quedar muerto en el acto Velonero (2). (1) Tan fue así que aquella tarde decidí en mis adentros abandonar tan pronto fuese posible mi trabajo en la Base Hispano-Americana de Rota y volverme a Córdoba para terminar la carrera de Veterinaria que había dejado en 1952. Me juré a mi mismo, ya de forma definitiva, dedicarme a los toros de lidia desde que pisara la Faculta de Veterinaria de Córdoba ¡Y así lo hice!, dedicándome todo el resto de mi vida al estudio de los toros bravos y en mi vejez a escribir sobre ellos. (2) Otro hecho similar tuvo lugar el (20-07-1879), el toro de la ganadería española de Taviel de Andrade, Calzonero, que se encontraba en los corrales de la plaza de Valencia, cuando fue sacado de los cajones su compañero de dehesa, Mantillino, acometió contra él, llegándole con tal ímpetu que le ocasionó la muerte al chocar los dos testuces.

Las incidencias continuaron, pues de los seis toros que salieron de Zahariche fueron sustituidos tres –uno, el citado Velonero y dos rechazados por pequeños-, dos de ellos por otros de la misma divisa, llegados la mañana del día de la corrida y que fueron embarcados con muchas dificultades en la madrugada de ese día, y un tercero de la ganadería de Domecq Hermanos. Los cinco de la famosa vacada sevillana se comportaron bien en su conjunto, eso sí, con mucho poder, casta y nervios; siendo los más grandes los lidiados en cuarto, quinto y sexto lugar, aunque todos fueron muy aplaudidos; pasando seguidamente a relacionar todos ellos, integrando la segunda parte de la reseña principal, en la que torearon el citado Rafael Ortega Domínguez, Dámaso Gómez y Luis Miguel González Lucas (Luis Miguel Dominguín): El lidiado en cuarto lugar, llamado Espejito II, de pelaje castaño, ojo de perdiz, con el número 9 y 640 kilos de p. v, fue el segundo de Rafael Ortega -el que mató a Velonero, de pelaje negro zaino-, al que el diestro le dio dos series de naturales, acabadas con sendos pases de pecho, que fueron calurosamente aplaudidos, a los que siguieron una tan bonita como artística tanda de manoletinas, que fueron igualmente muy jaleadas. Estoqueó al asesino de su hermano con una certera estocada, concediéndosele las dos orejas y el rabo, por petición unánime de los espectadores, para salir «el Torero de la Isla» por quinta vez en El Puerto por la Puerta Grande de la Plaza Real.

 

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Autor

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ZALDÍVAR ORTEGA (Juan José.). Doctor en Medicina Veterinaria y Zootecnia por la Universidad de Córdoba. Nació en la ciudad de Puerto Real (Cádiz), el (20-08-1933)

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