XXXI) Gacetilla Taurina: Torear y estoquear con un pañuelo…(1/2)

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En el arte de la tauromaquia pocas cosas puedan ser más interesantes para los aficionados de la provincia de Cádiz de aquellos años, saber que en la mítica ciudad de El Puerto de Santa María, se inauguraba una de la plazas de toros más hermosas de España: la hoy Plaza Real, el(05-06-1880) y, sin duda, la que tiene tal vez el mayor radio en su ruedo de albero. Fueron precisamente esas notables dimensiones las que desde los tendidos hacían ver a los espectadores aún más pequeña la tradicional muletilla que utilizaban los diestros en el último tercio de la lidia, “como si fuesen pañuelos grandes…”, con los que, refiriéndonos a los toros condesos -del conde de Vistahermosa-, que, por ser tan bonitos de hechura corporal, de cabeza pequeña y recogida, cornicortos y finos de extremidades, se decía que «se les podía torear con un pañuelo.»

La primera referencia de un diestro utilizando para torear un pañuelo, es de Santiago Argonsorum y Solchaga, natural de la villa de Falces –que no debemos confundir con el famoso lidiador Bernardo Alcalde y Merino (Licenciado de Falces)-,

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del reino de Navarra, de ejercicio labrador, del que no dice don José de la Tixera, que “capeaba sólo con la jaquetilla, justillo y pañuelo asido con ambas manos, y estoquearlos con muletilla en la forma acostumbrada, cuya habilidad ha ejecutado con aplauso en varias capitales, y espera que con el buen desempeño de ella ha de lograr el público de esta Corte la diversión y gusto que apetece.” Este labrador de Falces había mostrado su habilidad, en la Plaza Mayor de Madrid, según aparece su nombre en carteles datados el (18-07-1776);en efecto, en Pamplona, en cuyas fiestas de San Fermín figura desde 1771, en que debió ayudarse con un pañuelo por primera vez, hasta 1790. No era torero de banda o de alternativa, sino venturero, siguiendo la clasificación navarra. Sin duda, no era vulgar, pues cobraba 15 doblones, o sea, 480 reales, y los mejores de su clase no pasaban de 15 a 20 pesos.

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En ese sentido, entrando en los anecdótico, la segunda prueba demostrativa de que algunos toros podían torearse con un pañuelo -es la llamativa prenda que adorna el buen vestirse… que nos saca de incontables apuros y que echando sus pliegues al aire agitados con una de nuestras manos, equivale en el coso-congreso de la perfecta democracia taurina, sin necesidad de utilizar mecanismos electrónicos, para votar multitudinariamente la aprobación de nuestras decisiones-, la debemos al noble caballero y torero de a pie –notable escalón en la evolución del toreo-, don Rafael Pérez de Guzmán, que el (05-06-1831), con el toro, llamado Serrano, de pelaje retinto, de don José Pinto López, fue el noble diestro desarmado; quien, de forma inmediata y sin cuidarse de recoger la muleta, sacó el pañuelo del bolsillo –no hay que olvidar que los pañuelos de los nobles más bien parecían medias

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ZALDÍVAR ORTEGA (Juan José.). Doctor en Medicina Veterinaria y Zootecnia por la Universidad de Córdoba. Nació en la ciudad de Puerto Real (Cádiz), el (20-08-1933)

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