XLVIII) Gacetilla Taurina: Al borde de la muerte.

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Sería interminable relacionar los diestros que estuvieron al borde de la muerte tras una tremenda cogida. La realidad es que la frase: «Al borde de la …» la podemos emplear todos los mortales por la misma condición de serlo. ¿Quién no ha estado una y hasta más veces al borde de ella? Pero, sin duda alguna, los toreros en primer lugar y cuantos están manejando el ganado bravo pueden sufrir el más inesperado percance. No se salvan de ellos ni los ganaderos, algunos de las cuales ha muerto por astas de sus propios toros o ha estado al filo de ella, como D. Antonio I Miura.
Nos fijaremos en esta ocasión en la que sufrió en nuestra Plaza Real (*), la tarde del (25-08-1912) Enrique Berenguer Soler (Blanquet), uno de los más brillantes banderilleros de todos los tiempos, agregado aquella temporada a la cuadrilla de Rafael Gómez Ortega (el Gallo), que en aquella ocasión alternaba en un mano a mano, largamente esperado por los aficionados portuenses –pero no respondieron los aficionados de la provincia-, con Rafael González (Machaquito). El valenciano rehiletero Blanquet sufrió una cogida que todo el público presintió como aparentemente mortal, de quien fuera después peón de confianza de José Gómez Ortega (Joselito). En aquellos tiempos el tradicional despeje de la plaza –durante casi tres siglos lo solían hacer miembros del Regimiento de Caballería Galindo, después Montesa-, lo hacía la banda militar del regimiento de Álava, con guarnición en Cádiz, y al son del pasodoble. No registró lleno, por la escasa respuesta de la afición regional… y porque muchos prefirieron quedarse en la playa para mitigar el fuerte calor.
Los diestros citados torearon ganado de don Gregorio Campos. Machaquito iba vestido de verde Nilo y oro y en el toro que abrió plaza recibió más pitos que palmas. El segundo de la suelta fue condenado al tostadero, es decir, le colocaron banderillas de fuego, y cayeron algunas botellas a la Plaza Real. Para el Gallo, predominaron las palmas sobre los pitos. Machaquito fue aplaudido en el tercero, toro que fue banderilleado por otro gran peón, Cantimplas. En el cuarto toro –segundo de el Gallo-, se dio una extraña circunstancia, ya que el astado derribó en varas y quedó montado cómodamente sobre el caballo. Seguidamente, Blanquet abrió el tercio de banderillas dejando un buen par de poder a poder, aunque luego se cayó un palo. El Niño de la Audiencia dejó otro buen par a toro parado. Entró de nuevo el valenciano Blanquet, pero el toro le cortó el terreno, dejándole el cornúpeta el aviso de que había aprendido “el juego.”. Por muy poco se salvó por el oportuno capote de un peón. Pero al siguiente intento le enganchó el astado volteándole. Los espectadores gritaron la tragedia pensando que era hombre muerto.
Blanquet fue llevado a la enfermería donde fue curado por el equipo médico de la plaza: al frente el doctor Plácico Navas que era director del Hospital y los doctores Luis Lorite y Enrique May. El practicante fue Francisco Bravo. En un principio se creyó que la herida era mortal: una cornada en la región glútea izquierda de cinco centímetros de diametro y doce de profundidad. El torero se quejaba de grandes dolores en la cura. Por fin se le pronosticó la posible curación en quince o veinte días.

 

(*) Cuando se escribió la presente Gacetilla aún no había publicado D. José María Rojas Guillén su tan monumental como trascendental obra: «UN DÍA DE TOROS», fundamental para quien desee conocer la Fiesta Brava en El Puerto de Santa María, desde 1880 hasta el 2005. Así que en posteriores páginas reseñaré la crónica y el cartel de la referida corrida.

El desgraciado incidente tuvo lugar cuando al salir del cortijo «El Cuarto», D. Antonio I Miura, con sus sobrinos Pepe y Tomás, en dirección a la Isla, donde debía verificarse el tentadero de unos becerros, estando con ellos el Alcalareño con dos más, en el corral junto al caserío, ocupados en derribar a un toro del marqués de Gandul, para llevarlo en un carro al matadero. Se paró Miura a ver la faena, y viendo que no lo conseguían, se echó a pie y entró en el corral, con objeto de derribarlo él. Al coger por la cola al toro, éste rompió el cintero con que estaba amarrado a un palo, se revolvió, cogió a Miura, le tiró por alto y lo arrolló, metiéndole la cabeza contra la pared, hasta que se hartó. El marsellés y toda la ropa se la destrozó a cornadas, sin que a él le diera un puntazo; sólo una herida en lo
alto de la cabeza…»

 

A las siete y media de la tarde fue trasladado en una camilla a la fonda donde fue visitado por Rafael el Gallo. El matador, que se alojaba como fue costumbre en casa del aficionado portuense Paco Villegas, dio orden que corrieran a su cargo todos los gastos y cuanto necesitase el herido. También recibió la visita de Machaquito. El lunes (26-08-1912) fue trasladado, en el llamado “tren de baños”, a Sevilla.
El banderillero sobrevivió a aquel sobrecogedor percance. Después de ver cómo moría Joselito en Talavera, moriría años después en la sevillana Estación de Córdoba, fulminado por un repentino ataque al corazón. Y para completar la curiosidad del lector, diremos que al citado toro le hizo Rafael una faena técnica colosal. El astado llevaba la cabeza por las nubes –y no precisamente para saborear el aroma de los vinos finos y olorosos- y los buenos aficionados de El Puerto premiaron al diestro con una prolongada ovación, música y sombreros en el ruedo. Hay que recordar que en la Plaza Real de El Puerto no se daba antiguamente la extraña norma inventada por el concejal de la plaza, don Fernando Gago, de tocar la música solamente cuando el torero corta las dos orejas.
El toro quinto, tercero de Machaquito, éste lo banderilleó, recibiendo muchas palmas y se le concedió una oreja. Cerró plaza Rafael el Gallo, que entusiasmó al respetable con el capote. Compitió en primores en los quites con Machaquito –un partidario cordobés le tiró las botas al rematar de rodilla- y el Gallo fue muy aplaudido en banderillas. Brindó al público de Sol y todo lo que hizo fue admirable. El presidente, el teniente de Alcalde Manuel Rodríguez Vázquez, fue muy protestado por el público. Para los amantes de las estadísticas, esta fue la corrida número 45 de la temporada de Rafael Gómez Ortega (el Gallo), que esperaba ganar ese año 45.000 duros.

 

Crónica oficial de la Corrida.

 

Por gentileza de D. José María Rojas Guillén, copiamos -agregando ciertos matices-, la crónica de aquella corrida celebrada en la Plaza Real de El Puerto de Santa María, la tarde del (25-08-1912), con 6 toros 6 de la ganadería de D. Gregorio Campos, para así enriquecer aún más lo anteriormente escrito:
«Corrida a beneficio del Hospital de San Juan de Dios. Casi lleno en la Plaza Real, y sumergidos en una animación extraordinaria que desbordó de entusiasmo la Trimilenaria Ciudad de los Cien Palacios, se realizó el despejo de la Plaza al son del pasodoble «Gallito.» La relación de los toros lidiados fue la siguiente:
*El primer toro -curiosamente, ninguno llevó nombre-, que le correspondió a Rafael González (Machaquito), vestido de Nilo y oro, éste lo recibió con 3 verónicas, saliendo huído. Banderillearon Camará y Recalcaó. Después, el diestro se fue hacia el toro, que estaba aquerencado en un caballo muerto. Le dio 3 pases con la izquierda, con cierto recelo y 4 con la derecha, para seguidamente darle media estocada delantera a la que siguieron varios pases más y otra media tendida; más pases y dos pinchazos en hueso, terminando con su difícilenemigo. División de opiniones.

 

 

*El segundo fue recibido por Rafael Gómez Ortega (Gallo) -vestido tórtola y oro-, con 3 verónicas y el bicho, al igual que el primero, salió huído. Con trabajo recibió el manso una vara y fue condenado a banderillas de fuego, siendo sus verdugos Blanquet y Posturas. El diestro lo pasó de muleta con elegancia, repitiéndolo varias veces. Lo despachó de un pinchazo, media y media larga delantera, escuchándose palmas y pitos.
*El tercero lo recibió Machaquito con 4 lucidas verónicas. Los matadores, que como vemos actuaron en un mano a mano, fueron ovacionados en quites. Seguidamente el cordobés lo pasó 4 veces con la izquierda, ciñéndose y adornándose. Mató de dos pinchazos, media atravesada y un descabello. Gran ovación.
*El cuarto salió con alas como sus hermanos y el Gallo logró fijarlo con 6 verónicas muy lucidas. Al intentar Blanquet un par fue cogido, sufriendo una cornada en la nalga de 12 centímetros de profundidad (*). El Gallo, después de una colosal faena de muleta lo despachó de una corta muy efectiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un par de Rafael el Gallo.

Rafael el Gallo en una fanea de muleta.

 

Rafael Gómez Ortega (Gallo), el «Divino Calvo.»

 

*El quinto, que correspondió a Machaquito, le recibió con 4 verónicas, tomando 4 varas antes de que Machaco le colocase tres pintureros pares de banderillas. Después de 11 pases con ambas manos, lo mató de una certera estocada corta, que le valió una oreja, la primera de la tarde.
*El sexto, para el Gallo, fue recibido por éste con 6 verónicas muy adornadas, y en unión de Machaco regalaron a los espec-tadores una segunda tanda de quites admirables. La pusieron al último astado 3 varas a cambio de 3 caídas y los matadores entu-siasmaron a la concurrencia con sus remates de rodillas, tocando la testuz y los pitones del toro. El «Divino Calvo», con los palitroques, previa una brillante preparación, clavó dos pares y medios que fueron muy aplaudidos.

 

 

Rafael González (Machaquito).

 

Después de brindar al público de los tendidos de Sol, Rafael Gómez Ortega (Gallo) ejecutó una colosal faena de muleta, integrada por 6 pases cambiando de mano la muleta por detrás, 3 de rodillas en tierra, uno redondo y dos de pecho. Pinchazo y media algo delantera. Muchas palmas, orejas y salida a hombros.»

 

 

NOTA.- A la corrida asistieron, además de numerosas distinguidas personalidades de El Puerto y muchas otras conocidas:
*De Jerez de la Frontera: D. Joaquín Rivero, D. Manuel García Pérez, marqués de Casa Domecq, D. Salvador Díez, D. Mariano Gotilla, D. Bartolomé Bohórquez, D. Patricio Garvey, D. Fernando Osborne.
*De Cádiz: D. José Aramburu, D. Joaquín Andújar. D. R. Bocanegra, D. D. Ramón Ventín, D. Joaquín Insorna.
*De Rota: Sres. D. Manuel (Sr. Alcalde) y Ernesto e Isidoro Ruiz Mateos.
*De Puerto Real: D. José Terol (Sr. Alcalde) y D. Luis Romero.

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Autor

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ZALDÍVAR ORTEGA (Juan José.). Doctor en Medicina Veterinaria y Zootecnia por la Universidad de Córdoba. Nació en la ciudad de Puerto Real (Cádiz), el (20-08-1933)

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