XLVII) Gacetilla Taurina: El día que lloró «Guerrita.»

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Lodos los picadores han sufrido golpes en la cabeza, contra el suelo o contra las tablas, muchos de los cuales acaban provocando un estado de-mencial. La mayoría de las veces, pese a lo aparatoso del accidente, los varilargueros se suben al caballo a continuar la lidia. Pero el daño queda implantado en el cerebro y un día fatalmente aparece. Uno de aquellos picadores golpeados fue el recordado Antonio Bejarano y Millán (Pegote), que figuró en la cuadrilla de Rafael Guerra (Guerrita). Nació en Córdoba el (27-10-1863) y falleció en Madrid el (02-02-1899), a los 36 años de edad y 12 años de alternativa, debido a una demencia (Véase página 86) que muchos atribuyeron a la descomunal caída sufrida en Madrid el (16-05-1888) y sobre todo, a la conmoción cerebral que sufrió en Valladolid el (17-09-1896).
Fue un varilarguero al que no pudieron abatir los toros a pesar de los numerosos percances que sufrió, pero padecía una progresiva perturbación mental, falleciendo de la misma en el Hospital Psiquiátrico del Doctor Esquerdo, padecimiento que le truncó su brillante carrera, casi toda ella, en las filas de Guerrita, primo hermano suyo. El bachiller González de Ribera dejó escrito sobre Antonio María Bejarano: «El Pegote tuvo una gran figura de picador, y fue muy elegante, no sólo en su arte, sino como jinete. Su indumentaria de plaza fue siempre lujosa y de buen gusto, y fue de los primeros picadores que aceptaron las reformas que en el traje de picar implantó su compañero José Bayard y Cortés (Badila). Picador duro y fornido, le castigaron mucho los toros, más que con conmociones, de las que tuvo muy escasas, con puntazos y cornadas en los pies; él decía: Mi pie derecho es «el Espartero» de los picadores; está cosido a cornadas.» A parte de ello, sufrió las contusiones y magulladuras descontadas en el tremendo oficio. Una de las mayores fue la que le produjo en descomunal caída, en el hombro, brazo y mano izquierdos, el toro que llevó el nombre de Burraco, de don Eduardo I Miura, de pelaje negro, lidiado en Madrid el (16-05-1888).

 

Rafael Guerra (Guerrita).

 

Siguiendo la publicación “Dos siglos de tauromaquia cordobesa (Siglos XVIII y XIX)”, publicado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, página nº 22., bajo el título “El día que lloró Guerrita”, dice textualmente: “En febrero de 1887 y a modo de ensayo para la alternativa, fijada ya para el otoño, toreó Rafael Guerra Bejarano (Guerrita) en Madrid una serie de novilladas, en la que salieron con él como picadores Francisco Parente (el Artillero), muy conocido de dicha afición, y Antonio María Bejarano y Millán, mozo fornido y de arrogante presencia que comenzaba a picar con habilidad y valentía y al que, indistintamente, apodaban “Cono” o “Pegote.” Amartelado con el primero de estos alias hizo su debut en la Corte el día (27-02-1887) –festejo en el que el toro, de nombre Arriero, del duque de Veragua XIV, le infirió un puntazo en el pie derecho-, y a partir de la novillas del (12-03-1887) adoptaría definitivamente el de Pegote.
Todo transcurría con normalidad a las órdenes de Rafael Guerra, primo hermano suyo, hasta que en 1892 el comportamiento de Antonio María Bejarano comenzó a preocupar a todos sus compañeros de cuadrilla, situación que se vería agravada el siguiente año, al extremo de que Guerrita, tras actuar en la antigua plaza de Logroño, el (22-09-1893), hubo de aconsejarle su regreso a Córdoba. Así lo hizo Pegote, pero a su paso por Madrid, no se le ocurrió otra cosa que personarse en el Gobierno Civil para denunciar al robo de unas alhajas del que –según él- había sido víctima, suceso que sólo existía en su ya trastornada mente. Y lo peor fue que no quedó ahí la cosa, porque aquella misma noche se echó a la calle desnudo, portando en sus manos una lavativa y provocando un gran escándalo, ya que además de gritar y proferir insultos golpeaba a cuanto transeúntes encontraba a su paso, amén de algún guardia municipal que avisado del alboroto acudió con intención de detenerle. Gracias que coincidió pasar por allí su compañero y amigo José Galea Jiménez, banderillero gaditano enrolado en las filas de Luis Mazzantini, que anteriormente había pertenecido a las de su primo Rafael Bejarano Carrasco (Torerito), quien, reconociéndole, salió en su defensa y se lo llevó a la fonda “La Gregoria” –asiduo cuartel general en Madrid de las huestes de Guerrita-, donde al fin pudo ser calmado.
Prácticamente todo estaba acabado ya para el desventurado Pegote. Reducido en el manicomio que en Carabanchel tenía el doctor Esquerdo, y aunque pasara en Córdoba cortas etapas cuando su lucidez era más acorde, el (02-02-1899) fallecía en dicho establecimiento siquiátrica, totalmente loco. Días después fue trasladado su cadáver a Córdoba en un furgón funerario del tren correo, y a la torerísima hora de las cinco de la tarde –antes de ser enterrado en el Cementerio de San Rafael-, se celebraron en la Iglesia de Santa Marina los funerales, resultando insuficiente el templo para poder acoger a cuantas personas asistieron a los mismos. Guerrita, aquél poderoso diestro que jamás desmayara frente a los astados más temibles, apenado por la muerte de Pegote, no pudo evitar que unas lágrimas cayeran por su rostro… y aunque nadie lo ha escrito, conociendo el alma de los cordobeses, Guerrita decidió en aquellos instantes retirarse…Hasta esa fecha, nadie había visto llorar al Califa II de la Tauromaquia.

 

Antonio Bejarano y Millán (Pegote), picador al que no pudieron abatir los toros a pesar de los serios percances que sufrió. Sería una progresiva perturbación mental -falleció en el Hospital Psiquiátrico del Doctor Esquerdo- la que truncase su brillante carrera, casi toda ella en las filas de «Guerrita», primo hermano suyo.
(Retrato en el Museo Municipal Taurino de Córdoba.)

 

Otros muchos diestros, espe-cialmente picadores, falle-cieron a causa de trastornos mentales o pérdida de la razón. Entre ellos citaremos, por orden alfabético a los siguientes:
**Miguel Almendro, banderillero, nacido en Carmona (Sevilla) el (04-12-1859). En 1899 comenzó a dar muestras de extravío mental y a conse-cuencia de ello, quizá, se disparó un tiro de revólver en la sien derecha, que le privó de la vida.
*Rafael Alonso Bertoli (el Chato), picador, nacido en el pueblo de la sierra Norte de Cádiz, falleció el (03-06-1910), con la luz de la razón extraviada.
*Manuel Bastón, picador de toros, nacido en Sevilla, el año 1850. Toreando en Málaga, en 1876 sufrió una herida en la cabeza, y comenzaron a nublarse sus facultades mentales, ingresando en 1889 en el Hospital de dementes, de Sevilla, donde murió.
*Martín Echeandía (Chico de Basurto), banderillero y novillero vasco, que el (09-06-1922), en Medina de Rioseco (Valladolid), un toro de Villagodio le dio una cornada en la cabeza y tras delicadísima operación, perdió la razón, siendo traslado al Hospital de Valladolid, donde expiró el (07-04-1922).
*Jerónimo Gómez (Currinche), banderillero de novillos, nacido en Noblezas (Toledo), empezó en 1904 a dar muestras de trastorno mental. Recluido en el Manicomio de Ciempozuelos, donde falleció en el mes de junio de 1906.
*Bernardo Ojeda Godoy, banderillero de toros, nacido en Jerez de la Frontera (Cádiz) el (21-04-1844), figurando como peón de brega y rehiletero con Ángel Pastor, fue atacado de enajenación mental, hubo de ser recluido en el manicomio de Ciempozuelos, donde falleció.
*Tomás Larrondo (Manchao), matador toros, nació en Madrid el (21-09-1857), e hizo una nueva excursión a México 1898-1895): Volvió a España idiotizado por una enfermedad cerebral. En Madrid fue herido por un novillo y desde aquel percance se envejeció prematuramente, casi impedido del habla por la enfermedad, y aturdido, se le ve presenciar las corridas en Madrid, pedir tabaco torpemente, mirarlo todo con los ojos inexpresivos y turbio hasta su muerte, acaecida el (26-04-1900).
*José Sevilla, picador de toros, nacido en Sevilla el año 1824, murió el (24-01-1871), En el ruedo madrileño actuó casi todos los años, desde 1846 hasta 1870. Víctima de una enajenación mental, puso fin a su vida el citado día, arrojánose al patio de la casa donde vivía en Madrid, en la calle de la Paloma, quedando muerto en al acto.

 

 

 

 

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Autor

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ZALDÍVAR ORTEGA (Juan José.). Doctor en Medicina Veterinaria y Zootecnia por la Universidad de Córdoba. Nació en la ciudad de Puerto Real (Cádiz), el (20-08-1933)

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